Tener una gran comida para la cena ayuda.
El sistema digestivo utiliza aproximadamente el 60% de su energía mientras está inactivo a diario, por lo que después de comer comidas grandes, el sistema digestivo toma energía de otros
áreas del cuerpo, lo que le permite trabajar más rápido y producir un efecto somnoliento.
Además, un grupo de células cerebrales llamadas orexinas que se encuentran en el hipotálamo son muy sensibles a los niveles de glucosa, que aumentan después de una gran comida. Esas neuronas producen una proteína, orexina, que modera la vigilia en el cerebro, lo que hace que uno se sienta somnoliento.
PD: recomendaría masturbarte también. 😉